jueves, 21 de febrero de 2008

Estado de miedo

He aqui una versión completa (de los dos 1ºs capítulos) y by the face del libro Estado de miedo, de Michael Crichton. Es un libro trepidante sobre el cambio climático. Aunque realmente el autor hace de abogado del diablo haciendo que los buenos no paren de soltar referencias científicas que desmientan el efecto global, aunque en el fondo, son ellos los que abogan por medidas "de sentido común y más eficaces" para frenar este problemilla. Hace poco leí una entrevista de uu economista que aseguraba que existen medidas más baratas y más eficaces para abordar el cambio climático, que el Protocolo de Kioto. En realidad, creo que lo que la novela nos transmite es: "¡Si! ¡Hay un problema! Pero no exageremos, no dejemos que la tormenta informativa bajo la que nos escondemos, ni las necesidades de uno u otro partido político, nos enturbien el juicio. Hay que ser conscientes de la situación real, y de los peligros que conlleva: ni exagerarlos, ni minimizarlos. "
Desde mi punto de vista, la historia de la vida tiene cierto ejemplos en los que grandes perturbaciones en el medio ambiente provocan una extinción masiva, siendo estas perturbaciones causadas tanto por el medio físico (ej. la glaciación) o por la actividad de los seres vivos (ej. el aumento exponencial de oxígeno, letal para los primeros pobladores terrestres). Por tanto, considero que si somos evolutivamente aptos, la especie humana se enfrentará a este contratiempo, sino nos extinguiremos y las cucarachas heredadán la tierra. Pero no creo que la vida se termine, simplemente cambiará la biodiversidad.

Pero aquí va el libro, sólo con una pega, it is in English, but is enough good to try read it.


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lunes, 18 de febrero de 2008

Y ya van 5 (+ o -)

Hoy he salido del metro con ganas de liberar energía de una forma ciertamente violenta. Y, tan sólo, porque he ligado (y porque como Grecia te vuelve paranoica creo -afirmo- que me ha hecho algunas fotillos con el móvil), otra vez (ambas dos). Sí, por quinta vez (lo de ligar). Y luego hay gente que afirma que esas cosas no suceden... claro, es que son cosas tan absurdas que sólo me pasan a mi. Pero esta vez, no me ha pedido el móvil ni me ha presentado a su madre, ¡voy mejorando! En esta ocasión, sólo me ha dicho "que sueño tengo", susurrando con una sonrisilla, al pasar por mi lado para bajarse. Perdón... "Exkiusmy"... ¡Esto es lo que me ha enfadado!
Yo, que me he mantenido digna durante todo el trayecto, evitando su mirada para no caer en un juego endiablado: no le he mirado mucho, no le he guiñado la quinta pestaña, sólo le he sonreído una vez, no le he provocado, ni me he quitado el abrigo (iba hasta con la bufanda)... y el tipejo se atreve a decirme "paso de ti", porque, evidentemente, la frase tengo sueño, cuando intentas ligar con una tía en el metro y no lo consigues, significa: paso de ti.

Pero el caso es que esta vez (en al menos otra también lo fue) el muchacho era objetivamente "un buen partido". Era un treintañero, de tez pálida, rubito, con ojos marrones de mirada descarada. La nariz pequeña y respingona. Con una sonrisa de autosuficiencia y autoconocimiento de su propia belleza que encandilaba. Además, iba vestido con una traje negro y una camisa blanca con finas rayas (perdonadme porque no recuerdo el color de las rayas). También llevaba un maletín-bandolera, del que descarademente ha sacado un frasco de fragancia masculina, que olía totalmente a feromonas, con la que se ha perfumado en el vagón, cuando quedábamos unas diez personas, para intentar llamar mi atención (evidentemente)... Pero he sido fuerte.

viernes, 15 de febrero de 2008

El dichoso papelito

- En ese papel va toda la información que necesitas. No lo pierdas.
No hacía ni 20 minutos que me había dado ese papel y yo, ya lo había perdido. Recordaba vágamente lo que decía pero me faltaba lo principal: las cantidades, la dirección y la hora. Y ahora estaba en un autobús de la emt, abarrotado, con cara de estúpida, rebuscando en mis bolsillos y mi cartera. Nada. No estaba.
-Mamá, ¿qué es lubricante? - escuché a una vocecilla infantil preguntar a poca distancia de mi. Inclinándome y retorciendo la cabeza como pude, atisbe que el niño, de poco más de 4 años, llevaba un papel en la mano. Un papel amarillo de lineas azúles, justo como el que yo acababa de perder. ¡Mierda! Tenía que recuperarlo, costara lo que costase. Así que empujando a algunos pasajeros y apretujándome contra otros, logré llegar hasta donde se encontraban el hijo y la madre. El primero con cara de curiosidad, la segunda con expresión de desconcierto.
-¿Y latex?¿Qué significa latex, mamá?- La cara de la mujer ya era de estupefacción y estaba pálida. Y supuse que aquellas gotitas que se deslizaban por su sien serían sudor frío.
Mi compasión me llevó a salvar a aquella mujer, y recuperar el dichoso papelito. Entonces, aprovechando un semáforo en rojo, me lancé en dirección al niño, arrebatándole el papel, mientras su madre le protegía con el cuerpo.
-Perdón, perdón- fingí balbuceando mientras guardaba el papel en un gurruño, en el bolsillo de mi pantalón- ¿está bien el pequeño?
- Si, no se preocupe- contestó la señora visiblemente aliviada, mirándo fijamente el bulto que había aparecido a la altura de mi bolsillo.

viernes, 8 de febrero de 2008

Manual de cobardía

Hay que empezar diciendo que no todos los cobardes son iguales, puedes elegir tu grado de cobardía dependiendo de la situación. También hay que aclarar que temblar ante una muerte atroz e inminente no significa ser un cobarde patológico, sólo implica tener un cierto aprecio a la integridad física. La cobardía es algo inherente a ciertos fenotipos o tipejos humanos, pero se puede aprender. A continuación les muestro un par de consejos a seguir si quieren desconcertar a todos con su cobardía:

  • El primer paso es aparentar ser el más “echao pa lante” del barrio o del grupo de amigos, y en cuanto surja la menor oportunidad apoyar lo que diga la mayoría y seguir la corriente.

  • También es importante arriesgar en cosas sin importancia como elegir comprar cerveza en vez de vino, pero andar con pies de plomo y dando rodeos cuando se trata de objetivos serios.

  • Jamás dar un primer paso en nada, y menos si es posible que te contesten que si.

  • En caso de cometer la imprudencia de enamorarte de alguien que te corresponde, nunca lo admitas o podrías terminar saliendo con ella. Procura agachar la cabeza, y si no puedes evitar mirarle/a con ojos golosos hazlo solo desde la distancia para poder alegar que es fruto de su paranoia.

  • Si te proponen el plan de tu vida: tu trabajo ideal, el amor o una gran aventura debes comenzar diciendo que es lo mejor que te ha pasado nunca a la vez que le quitas importancia y procuras que pase el tiempo hasta que puedas lamentarte de que se ha pasado tu oportunidad. Sin embargo, no dejes de moverte y hacer cosas que a los ojos de los demás sean similares.

  • Procura tener varios planes alternativos o diferentes grupos de amigos para aferrarte a unos u otros según el grado de riesgo que implique la propuesta. Si estás ocupado no se puede culpar a nadie.

  • Sobretodo tienes que ser muy simpático y agradable para tener muchos amigos y conocidos, pero no intimes con más de uno o dos porque los buenos amigos si que pueden pedirte explicaciones.

  • Di las cosas importantes con indirectas o con canciones para poder desdecirte en cualquier momento.

Si con todo esto no te sientes lo suficiente cobarde ni consigues desconcertar a la gente que tiene verdadero interés por ti siempre puedes casarte con alguien “objetivamente aceptable” y vivir una vida lineal sin sobresaltos.


jueves, 7 de febrero de 2008

¿Qué es la ciencia?

Hace once o doce años, cuando mis hormonas comenzaban a revolucionarse y dentro de mi surgieron preguntas, una de ellas fue ¿Qué es el amor?, a raíz de la cuál escribí mi primera poesía. Una poesía inmadura pero que reflejaba lo que sentía por dentro. Comenzaba:

¿Qué es el amor?

Es una verdadera decepción

...



Ahora, cuando no he madurado, pero he vivido y tengo ciertas cosas claras me hago una pregunta muy parecida: ¿Qué es la ciencia? ¿Una verdadera decepción? Yo suelo describirla como una montaña rusa porque tienes subidones y bajones del estado de ánimo, muy, pero que muy fuertes. Cuando estás llevando a cabo un experimento estás tenso y cansado porque lo que tu esperas, al menos en biología, pasa cuando menos lo esperas. Cuando lo terminas estas decepcionado y exultante a la vez, porque has encontrado una correlación pero no la que esperas o porque no hay correlación pero has hallado algo inimaginado, que realmente no puedes saber si se trata de un artefacto o es que los resultados son esos, al fin y al cabo. Y esa incertidumbre constante mola. Es como una montaña rusa que muchas veces es algo monótona pero siempre hay alguna vez de las que montas en las que sientes a tu estómago voltearse.

Hace poco he leido opiniones de todos los sentidos y con todos los argumentos a favor y en contra del canon de la SGAE. Yo prefiero no opinar, pero eso me ha dejado entrever las grandes diferencias que existen entre los derechos de autor de un artista y un científico. Un científico, si lo es, tiene que publicar, y no te pagan por ello (de hecho, en algunas revistas te cobran si las imágenes llevan muchos colores). El único reconocimiento que recibes es que si otros científicos continuan estudiando tu tema de investigación te cites, ya sea para estar de acuerdo o en desacuerdo contigo. No sé si alguna autoridad lo ha definido, pero yo creo que un científico definiría los derechos de autor como los derechos que una persona tiene sobre su trabajo inédito e innovador, y que se expresan con el reconocimiento de la comunidad científica cuando te citan en su propio trabajo porque se han pensado sobre tus opiniones. De hecho, en un curriculum científico importa tanto el qué publicas, el dónde y cuántos te citan.

¿Y por qué he terminado hablando de ésto? Supongo porque la definición de ciencia es compleja para una "naïve".

domingo, 3 de febrero de 2008

pubiland

Me han pedido que disperse el siguiente link http://pubiland.myminicity.es/ es de una ciudad virtual que ha fundado un amigo. Por cada visita crece la ciudad, mejora, prospera...
Si quereis visitarla, adelante... y si quereis fundar vuestra propia city ese es el sitio web también.
Está curioso, cuanto menos, aunque no entiendo su utilidad.

sábado, 2 de febrero de 2008

Amor, fitness y alguna "volada" más

El otro día quise escribir sobre el amor, concretamente el martes, sobre el amor cobarde y el amor inalcanzable. Sobre el amor platónico. Pero no lo hice. Si que esbocé algunos pensamientos en una pieza de papel. Un trozo de papel que estará rodando durante semanas encima de mi escritorio. Comencé con cierta rima de Bécquer, con esa que pide a la mujer imposible, aquella vana fantasma de niebla y luz; aquella incorpórea, intangible, que no puede amar. Aunque realmente el comienzo se deba realmente a una canción de Lucas. Una canción que habla de una mujer a la que no podrá tener, "por diferencias de criterio".
Sea como fuere, sentí un gran apremio por esbozar ciertas amargas ideas sobre el amor, que me vinieron a la cabeza, y que al día siguiente me deprimieron de tal forma que condujeron a la precipitada pérdida de mi sombrero (aunque quizá sea pretencioso culpar a un sentimiento de una pérdida casual). Ahora ya no siento eso, bueno sí, creo que todos somos muy cobardes cuando se trata de sentimientos, pero la vida es asín... que dirán los sabios del barrio. Pero veo las cosas de un tono menos agobiante, con mayor brillo y claridad. Sobretodo, con mayor distancia.
De hecho, desde el punto de vista de la biologí, me parece que es lo lógico: la fitness o éxito reproductivo de una persona que se lanza alocada al amor de su vida y lo pierde, no puede ser muy alta. Sim embargo la fitness de aquel que medita su situación de pareja y sus posibilidades de éxito/fracaso, construyendo una relación duradera más allá de la pasión se asegurará una pareja que le ayuda en el mantenimiento de los hijos, lo que aumentará la supervivencia de sus hijos, y por tanto aumentará la probabilidad de que sus genes pasen a la tercera generación (la de los nietos).
Menos mal que existe la biología, sino el mundo sería un completo barullo imposible de entender...